TEXTO ENTREGADO A LOS GRUPOS POLÍTICOS PRESENTES EN LA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DE LA DANA EN LES CORTS VALENCIANES EL 24 DE FEBRERO DE 2026 – Fran Cantos (hijo de Joaquín Cantos).

Buenos días. 

La primera frase que voy a decir será también la última: Si la alerta hubiera sonado antes, mi padre estaría vivo. 

No pretendo apelar a su lástima, ni a su empatía (de la cual dudo profundamente tras 16 meses sufriendo su actuación). Escribo esto por justicia y por la memoria de mi padre. 

Por ello no voy a extenderme en la parte más triste de mi historia. Prefiero centrarme en decir lo que pienso y llevo sintiendo desde el día de la tragedia. 

Aunque me represento solamente a mí mismo, sé que la mayoría de los familiares piensan como yo. Y solamente nosotros podemos hablar de esto con la autoridad moral de quien ha perdido lo que nosotros hemos perdido. Y además porque llevo 16 meses casi sin dormir, traumatizado y obsesionado a diario con lo que pasó (y sigue pasando), dándole vueltas día y noche. Porque nadie más que los que compartimos esta tragedia hemos pensado tanto y tan profundamente sobre el tema que nos tortura. Por todo esto, nuestra perspectiva debería ser la más válida, al menos más que la de ustedes. 

Mi perspectiva, mi verdad, es la que muchos de ustedes llevan más de un año queriendo alterar, manipular. Pero que yo tengo muy clara, y la defenderé siempre. Por mi padre, y por los demás. 

Mi historia resumida es la siguiente: "Mi padre murió ahogado en su propia casa, en Aldaia. Solo tenía que subir al piso de arriba para salvarse, pero nadie le avisó de que un tsunami venía de camino. Mientras él, sin entender nada, porque no llovía, intentaba evitar que el agua entrara, junto a mi madre. La altura del agua era de tan sólo unos centímetros cuando golpeó el tsunami arrasando con todo, y también con ellos. Mi madre estuvo a punto de morir. Mi padre murió. Yo mientras tanto quedé atrapado en la carretera durante 10 horas. Cuando sonó la inútil alarma, yo ya llevaba 2 horas bloqueado e incomunicado, y allí seguí cuando me enteré de la muerte de mi padre, en la soledad de la carretera me quedé con mi desesperación”. 

Y hasta aquí lo que quiero contar de mi historia, porque no pretendo dar pena. Solo la cuento para aclarar, y poder decir (de nuevo): Si la alerta hubiera sonado antes, mi padre estaría vivo

Es mi obsesión. Yo hubiera salido antes del trabajo, hubiera cogido otro camino, hubiera estado con ellos, o les habría llamado para que subieran a la planta de arriba. Mil posibilidades, todo hubiera sido diferente. Dolorosamente sencillo evitar las muertes: Una alerta en tiempo y forma hubiera salvado a mi padre y a casi todos los demás. Esta es nuestra máxima. Y así estamos a día de hoy: desgastándonos y luchando contra los que quieren desenfocar esta verdad: ustedes. Afortunadamente también es la máxima de la jueza, que consigue verlo, y está trabajando con la perspectiva correcta. 

Todo lo demás (aunque pudiera ser relevante) no debería ser la prioridad de nadie ahora mismo. Nosotros mejor que nadie sabemos poner el orden correcto a las cosas, con la perspectiva correcta. Porque, independientemente de la opinión de cada uno, y de lo que aquí se hable, esta máxima NO es una opinión, sino la dolorosa y simple realidad. 

Muchos de ustedes llevan 16 meses generando ruido de manera premeditada para minimizar su responsabilidad. Hablan del Gobierno Central, de administraciones centrales, gobiernos o dirigentes anteriores, del estado de los cauces. Todo esto espero que algún día se investigue. También la responsabilidad de los ayuntamientos debería investigarse a su debido tiempo, pero no es el momento.

Deberíamos hablar y aclarar ahora sólo por qué la alerta que hubiera salvado las vidas no se envió a tiempo. Y mientras esto no se aclare al 100% no deberíamos estar hablando de otra cosa. Por ética, por humanidad. Por muchos motivos: porque hablar de todo lo que no sea esto (de momento) es mezclar y alterar el orden de las responsabilidades. Y esto es una estrategia premeditada, un plan de generación de confusión, de polarización, conveniente a sus intereses. 

Que pueda haber otras responsabilidades no resta ni un 1% a la responsabilidad de quienes fueron negligentes e incompetentes en la gestión de la emergencia. Utilizar otros fallos para diluir el suyo no es política, no es ético. Es una conducta indigna y manipuladora, utilizada para politizar la tragedia y polarizar a la opinión pública. Siempre es igual. 

La empatía o consideración a las víctimas siempre estuvo fuera de su cabeza, pues lo que importa es llevar a cabo este plan interesado a nivel político. 

Sean honorables por una vez: asuman sus errores de verdad y faciliten la labor de la justicia. Nunca lo han hecho. Mazón no debería tener acta hace mucho tiempo (además cada vez tiene más privilegios); y Feijóo es cómplice de nuestro sufrimiento por defender lo indefendible. 16 meses de afrentas a las familias, manipulación de pruebas, y tantas y tantas muestras de maltrato continuado que nos han ido destrozando todavía más, que han incrementado el dolor a los que más hemos perdido. Pero a la vez nos habéis hecho más fuertes. No tenéis ni idea de cuánto. No tenéis perdón por tantos y tantos motivos. Yo nunca olvidaré ni os perdonaré, pase lo que pase. 

Utilicen esta comisión para aclarar la máxima, qué falló en lo correspondiente a su propia responsabilidad. Y cuando esté aclarada, en un futuro, creen ustedes otra comisión si lo consideran, para ver responsabilidades no tan directas, pero no mezclen ni tapen la principal y prioritaria, por directa e injustificable. Pero no lo van a hacer, porque la estrategia clara siempre ha sido mezclar las responsabilidades y que esto cale en la opinión pública. 

Sé que muchos de ustedes atenderán estas palabras solo para ver qué parte de mi discurso podrían usar para atacar al rival, y no con empatía real. Por eso, aunque les diría esto mirándoles a la cara si pudiera, realmente estoy hablando a la sociedad de manera indirecta, que es la que debe abrir los ojos con respecto a la clase política que tenemos. Respecto a ustedes, sobre todo: porque siempre van a anteponer sus intereses partidistas a la vida de los ciudadanos. Como siempre han hecho. Por eso se merecen que la sociedad desconfíe tanto de todos ustedes como yo lo hago. Todo esto es lo que yo les diría a la cara si pudiera. 

Y a la sociedad: que se pongan en nuestro lugar siempre. Que abran los ojos ante tanta manipulación. Que esto no va de ideologías. Esto va de negligencia, de incompetencia, de dignidad (o falta de ella). De falta de empatía, o directamente me atrevería a decir que también en este caso de malas personas, porque así lo pienso. 

Pero tengo esperanzas: confío en la justicia (concretamente en nuestra jueza). Confío en la dignidad de las familias, confío en nuestra Asociación. Y confío en las personas de bien que nos entienden y saben estar por encima de ustedes, y de su constante manipulación. 

Y contra esta confusión y manipulación interesada, intento de mezclar responsabilidades, polarización y ruido intencionado, ante todo esto: una y mil veces repetiré la frase con la que empecé, para que no se les olvide, (y sobre todo que no se le olvide a la sociedad que pretenden manipular): 

Si la alerta hubiera sonado antes, mi padre y los demás, estarían vivos

Muchas gracias

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